La respuesta rápida: algo entretenido.
He dicho rápida, no fácil.
¿La respuesta extensa? Hay varias cosas que tenemos que tener en cuenta. Primero los gustos de la criatura a la que queremos regalar, luego la cantidad de regalos que va a recibir y, por último, pero no menos importante, el presupuesto del que disponemos.
En una ocasión le regalamos a mi hija con 4 años, una caja llena de bolas sorpresa. Cuando salíamos, le encantaba pedirnos un euro y usarlo en las máquinas expendedoras que hay en los restaurantes y bares para conseguir la “tontería” que había dentro. El tiempo de entretenimiento, teniendo en cuenta el coste, salía bastante rentable. Sin embargo, los treinta euros que nos gastamos en treinta bolas sorpresa, generó un beneficio con una gráfica decreciente. Muy decreciente. El entusiasmo inicial, una locura. Después, la nada. Se hizo con 30 “chorradas” que no volvió a utilizar. Hoy, 8 años después, sigue recordando aquel regalo por la ilusión al abrirlo, pero es incapaz de saber que había dentro de cualquiera de las bolas.
Todo esto tiene una moraleja, ¡tranqui! Tienes que sopesar las tres vertientes del regalo, “Gustos vs Coste vs Cantidad” y rezar para que la duración del placer de tenerlo, compense el esfuerzo.
Aunque a priori parece que es complicado dar con la tecla, existen regalos “comodín” que tiene el éxito casi casi asegurado. También existen los que son un fracaso anunciado, pero que son “necesarios” para tener una sana relación con lo que se recibe.
Te voy a poner ejemplos (todos ellos probados) con sus pros y sus contras y un porcentaje de éxito que me voy a inventar, pero que se acercará peligrosamente a la realidad. Vamos a ello.
- Microscopio portátil para niños. Mi hijo lo tiene desde hace años y le gusta muchísimo. Si tienes en casa un amante de los bichos, no lo dudes, este es un acierto seguro. Para el campo, para la calle, en el coche o en casa. Despierta la curiosidad, mantiene al peque pendiente y tiene ese toque “electrónico” que les gusta a los niños, pero que no molesta a los padres. Hay muchos modelos y de diferentes precios. Yo te pongo aquí uno de los que mejores reseñas tiene y que es igual al que tenemos en casa (solo que este es amarillo y el nuestro es negro). Éxito: 90% con un hijo bichero.

- Rompecabezas. Estos son los juegos “comodín” que llevamos siempre en el coche. Cuando se aburren, cuando vamos a un sitio y de manera inesperada se alarga la estancia, cuando los adultos nos liamos a charlar y ellos nos miran con cara de profundo aburrimiento. Ahí, ahí salen al rescate estos magníficos juegos. Al ser por niveles no hace falta que tu hijo tenga un coeficiente intelectual de 200. Ni siquiera es necesario que lo use como indican las instrucciones. Puede dejar volar la imaginación y usar las piezas para otros menesteres. Aquí te dejo unos cuantos de los que nosotros usamos. Ten en cuenta que algunos tienen sonidos y tu salud mental puede verse deteriorada a los pocos minutos de juego. Éxito: 80% – 85% con cualquier tipo de hijo.

- Nosotros aprovechamos cumpleaños, reyes, santos… para renovar calzado. Este es, como te he comentado antes, un regalo con un alto porcentaje de chasco para el receptor, pero un alto-moderado entusiasmo por parte de los cuidadores. Nosotros usamos barefood, sobre todo para peques que están en pleno desarrollo de sus pies. ¿Problema? Se desgastan a la velocidad de la luz. ¿Solución? “¡Toma ya, cariño! Que zapatillas tan chulas te han/hemos regalado. ¡Vas a ir super cómodo!” Recuerda que el entusiasmo del regalador afecta directamente al entusiasmo del regalado. Éxito: 75% para el hijo 100% para el adulto.

- Un libro cae siempre. Siempre, siempre, siempre. Y no, por desgracia mis hijos no son amantes de la lectura, ni adoran pasar tiempo sentados amablemente, disfrutando del rato con un tomo entre las manos. ¿Pero eso me detiene? ¿Impide de alguna manera que les compre libros con la esperanza de que sucumban a las maravillas de la lectura? Nop! Eso sí, me lo curro muchísimo para que los libros que caigan en sus manos sean llamativos, entretenidos, adecuados e incluso, en algunas ocasiones, educativos. Te pongo varios ejemplos, pero te recomiendo sobre todo, que busques la forma de que conecte con el peque en algún punto. Su edad, su nombre, su momento vital… ahí estará la clave. Éxito: 100% le guste o no leer. Un libro siempre es Bien.

- Lo sé. No descubro nada nuevo con esto, pero si no incluyo las piezas de montaje, ¿qué clase de lista de regalos sería esta? Un buen Lego afín a los gustos de la criatura es un básico para cualquier familia que se precie. Te pongo los favoritos de mis hijos, pero cualquier set de construcción es ideal y la manipulación de piezas tiene infinidad de beneficios para esas mentes en desarrollo. Éxito: 95% para el receptor 1% para el que pisa una pieza.

- Los juegos de mesa son un poco peligrosos. Si no te apetece compartir un rato de juego con los peques, es mejor decantarte por otro tipo de regalo. Sin embargo, si eres de los que disfruta jugando un domingo por la tarde, sentado en la mesa del salón con el tablero de parchís y saltas de alegría cuando te comes una y te cuentas veinte… aquí te abro un mundo de posibilidades infinitas (dato: nosotros somos frikis de los juegos de mesa… muy frikis). Éxito: 89,67% tanto para competitivos como para colaborativos.

Espero haberte ayudado a dar con el regalo perfecto y encuentres una sonrisa radiante en la cara del destinatario final.
